Letizia La Fiztizia desnortada en New York, pide que la traten como a un hombre (como rey)

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NO QUIERA CONSORTE REAL SER REY A FUER DE TENERSE POR HOMBRE, Y QUE ASÍ LA TRATEN, PUES NO LE VALDRÁN EN ELLO NI EXCUSAS NI REBOZOS DE MUJERZUELA ATALAYADA.

Es concepto moderno, dentro de los estudios históricos, diferenciar a las reinas por derecho propio, o titulares, de las reinas consortes. En la tradición antigua las mujeres de la realeza no formaban parte del relato justificador del poder bajo concepto alguno. Sabido es que los relatos del poder, sobre todo los oficiales y los de corte académico institucional, son siempre falsos y fraudulentos y, por lo tanto, nunca pueden ser creíbles, salvo para su uso como combustible para barbacoas y chimeneas. Ha habido mujeres de la realeza que, a pesar de su condición femenina, han sido habladas por las crónicas, como las Isabeles de Castilla, las Petronilas de Aragón, las Blancas de Navarra o las Urracas de León, pero son excepciones. No fue hasta el año 1973 cuando los historiadores rigurosos, fuera de los encorsetamientos fraudulentos y falsarios de la academia oficial, empezaron a ocuparse de las mujeres de la realeza medieval, a través de los estudios de los señores McNamara y Wemple. En el año 1989 se consolida el término "Queenship" (Reginalidad), que alcanza su cénit en 1993 con los ensayos "Medieval Queenship" de Carmy Parson y "Queen, Regents and Potentates" de Vann. Lo habitual, antiguamente, era considerar las relaciones entre reyes y reinas como de colaboración, nunca como funciones independientes. A las reinas consortes del Imperio británico se las juramentaba de ser madres para asegurar la continuidad dinástica, pero poco más.

Pues bien, el caso de Letizia de España es de lo más curioso que podemos encontrar en el panorama, francamente decadente, de todas las monarquías occidentales. Letizia encarna el asalto plebeyo a la institución monárquica, pero no es un asalto político sino de fundamentos propios, en concreto de los papeles asignados tanto al rey de derecho, el pazguato, incompetente e insustancial Felipe Borbón, como a ella en tanto consorte del rey, que no reina consorte. Lo ilustramos con la nueva videola que presentamos a nuestra fiel audiencia, en la que ella pretende que la saluden como a un hombre, es decir como si fuera el rey y, además, lo pretende nada menos que del embajador de España en los Estados Unidos de Amética, lo cual es más disolvente aún.

Demos, pues, encomiásticos elogios a esta nueva gota malaya que nuestra adorada Letizia La Fiztizia, deja caer sobre esa institución descompuesta y decadente que es la monarquía española.